Andaba por la calle, negra, oscura. Había niebla y apenas podía apreciar lo que pasaba dos palmos mas allá de mi nariz. Solo había silencio, silencio y gritos ahogados de desesperación. Cada vez mas cerca. Todo estaba derruido. A la izquierda delante del coche negro un hombre tendido en el suelo, media melena, pálido y con mirada perdida. Baje la vista y pude ver con irónica claridad como un perro le roía las entrañas. Lo peor no fue eso, lo peor fue no sentir nada. Indiferencia. Quizás estaba aun en shock o me estaba acostumbrando a tanto dolor, o peor, en el fondo sabia lo que estaba apunto de sucederme. Sin embargo no pare de andar.
Buscaba algo aunque seguía sin tener muy claro el que. "En la piedra" me habia dicho y acepte. Un poco idiota por mi parte ¿Que piedra? ¿Cuando? Ni si quiera sabia donde estaba ni como había llegado allí, pero una cosa tenia clara, no podía fiarme de nadie, eso lo sabia desde que llegue, pero era mayor el miedo a estar sola que el de qué pudiera pasarme. Así pues, decidí fiarme de el. Se acabo la calle y llegue a un camino. A la derecha un saliente, y fui a asomarme. Había una luz, era una de las pocas farolas que aun lucían en aquella cuidad, si es que se podía llamar así. Titubeó y debajo "la piedra", bueno, en verdad no lo sabia, no estaba segura pero algo en mi me empujo a bajar el camino escarpado tan rápidamente que cerca estuve de caer al otro lado del camino. Sentí emoción, nervios, tristeza, necesidad. Como si me llevara la vida en llegar allí a tiempo, como si fuera importante lo que tenia que hacer y sin embargo solo podía pensar en como escapar de todo aquello.
Espere durante unas largas horas. Mi cabeza me decía "vete, ¿que haces aquí? Huye, vete lejos, vuelve a casa" pero sentía que tenia que esperar aunque ya ni recordara a quien.
A lo lejos oí como un coche se acercaba "¿Donde estas?" decía. "Aquí" grite con todas mis fuerzas y corriendo me levante y me dispuse en medio del camino agitando los brazos. "¿Donde estas?" repitió. "Aquí" volví a gritar. El coche me esquivó y siguió su camino. Luego, silencio.
"Aquí..." dije entre sollozos. "Aquí..." murmure.
Sentí un dolor en el pecho, no podía respirar, me ahogaba. "Aquí, estoy aquí" repetía mi cabeza, y fue entonces cuando oí algo, entre el silencio percibí el ruido del motor y de nuevo una voz volvía a preguntar. Tan rápido como pude me levante y grite de nuevo "Aquí." Dando marcha atrás un coche cada vez mas rápido se acercaba. Esta vez no me esquivo, no le esquive. Me puse en medio y me envistio. Di dos golpes al capó del maletero para que parara, y paro. Corrí a la puerta del copiloto y a través del cristal vi a una mujer. No recuerdo mucho, solo que tenia el pelo rizado y oscuro, mas alta que yo y muy esbelta.
Abrió la puerta, me empujo y salio corriendo hasta desaparecer entre las sombras. "Sube" dijo una voz que me resultaba familiar. Abrí la puerta del pasajero y entre, poco antes de que pudiera cerrarla arranco, perdí el equilibrio y caí.
Eso es lo ultimo que recuerdo de aquella noche. Ni si quiera recuerdo si llegue a ver quien era el conductor, ni donde fui, ni entiendo porque entre a ese coche, ni que fue de aquella chica, ni de aquel hombre que me dijo que fuera allí.
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